Piú para Balda

Se dice que ser artesano es curar el alma con las manos y nada más cierto que eso, sobre todo cuando el proceso de crear comienza desde que una, dos, tres o miles de ideas dan vueltas. Pueden pasar días o semanas y nada llega. La idea divaga… va y viene… a veces se detiene y se encapricha. No es fácil, no siempre la inspiración llega como por arte de magia, hay que trabajarla. Eso incluye aprender, investigar, experimentar pero también equivocarse, frustrarse, ausentarse. Y de repente ahí, una chispa se prende, empieza a crecer y crecer, a tomar forma, invade la emoción y ya no se detiene.

¡Hola! Mi nombre es Marcela Cantú, soy diseñadora – artesana de bisutería textil.

La  inquietud de diseñar accesorios viene desde pequeña al  tener una fascinación por las manualidades y los trabajos creativos.

Nací en Tepic, Nayarit y a los 18 años me trasladé a Guadalajara, Jalisco donde estudié diseño de interiores, ciudad que me adoptó desde entonces. Al terminar mis estudios tuve la oportunidad de vivir un año en Florencia, Italia donde profundicé más en el área del diseño. Distintos caminos me fueron llevando a dar un giro en mis estudios, hasta que finalmente encontré mi verdadera vocación: utilizar mis manos para crear. Es por eso que decidí enfocar ese gusto y comencé diseñando accesorios.

Tuve la experiencia de tener una boutique dedicada al diseño mexicano en la ciudad de Guadalajara, gracias a ese emprendimiento adquirí distintos conocimientos en administración y dirección de negocio. Pero llegó el momento de cerrar ciclos y ese mismo proyecto lo convertí en un negocio virtual, cuando las redes sociales comenzaban a desarrollarse. Eso me permitió cumplir con otro sueño que venía gestándose por un tiempo y entonces me fui a vivir un tiempo a Buenos Aires, Argentina. Una experiencia inolvidable que me dejó un gran aprendizaje en mi área. Curiosamente fue en esa ciudad donde nace mi fascinación por el arte textil,  descubrí las cualidades del cuero y experimenté con piezas que combinaban ambas técnicas.

Al regresar a México estaba llena de ideas y sentí una fuerte necesidad de conocer y reconocer el trabajo artesanal de nuestros artesanos y artesanas, reconectarme con nuestras raíces. Esa conexión la viví directamente cuando conocí a Juana Victoria, maestra del telar de cintura, originaria de los Altos de Chiapas. Al verla en su telar vi la magia en esos hilos que se entrelazaban y que poco a poco iban tomando la forma que sus amorosas manos ordenaban. Fue gracias a ella que comencé a ponerme en contacto con personas encargadas de distintas cooperativas asegurándome así el trato y comercio justo entre sus colaboradores.  Soy consciente de que el comercio hoy en día debe y tiene que  ser más humano. Por eso en cada colección que presento incorporo materiales que hayan sido elaborados por artesanos de comunidades que dediquen su tiempo a mantener vivas sus tradiciones y que nos regalen un pedazo de su identidad.

Piú nace como marca en el año 2001 y en ese camino ha ido evolucionando y mutando. Como cualquier actividad, ha habido altas y bajas, pero al final las satisfacciones han sido muy gratas.

Entre esas alegrías he tenido participaciones que me dejan imborrables recuerdos, entre ellas cuando me convocaron para diseñar los accesorios para la marca mexicana André Badi en su pasarela para  el Fashion week México del año 2007.

En otra ocasión participé con una colección a la venta en la boutique del Folk Art Museum de la ciudad de Nueva York.

Sapica (Feria internacional de calzado y artículos de piel) fue parte de estas experiencias, cuando diseñé una colección de complementos para la pasarela de la marca mexicana, en la ciudad de León, Guanajuato.

Pero la satisfacción más grande que puedo tener, es cuando alguien adquiere alguna pieza de mí creación.

Porque sé que esa persona cuenta con una sensibilidad especial que entiende  y valora el trabajo artesanal y el amor con el que se realizan, es ahí cuando el ciclo se cumple.

En este camino creativo hay encuentros que te animan a continuar con tu sueño, y es el caso de los chicos de BALDA, proyecto que me cautivó desde el primer encuentro al compartir los mismos principios de comercio justo, apoyo al artesano e impulso de marcas mexicanas.

Me siento muy feliz y agradecida por haberme abierto las puertas a su espacio siempre con un trato respetuoso y amable.

Para ellos colaboro con piezas que forman parte de mi colección 2020 ELEMENTOS.

Esta colección se inspira en los 5 elementos de la cultura china: fuego, tierra, madera, agua y metal, elementos que simbolizan la energía cíclica del universo, que se conecta con nuestra esencia y es capaz de interactuar con cada átomo de nuestra esencia.

Cada diseño que realizo tiene un lugar especial para mí y la idea de crear piezas únicas es que cada una conserve su esencia y esa primer “chispa” con la que se concibió.

Aun así tengo algunas piezas favoritas, una de ellas es el collar Cosmos que encuentras en la selección elegida para Balda, pues en el represento la dualidad de 2 elementos: la firmeza del metal que  cede a la suavidad del tejido y se une a la textura de los hilos de algodón.

Me inspira el amor por México, cada colección viaja entre colores y matices que se enriquece con las vivencias que marcan mi camino. Soy una apasionada de lo que hago y creo firmemente que podemos mejorar las condiciones de un pequeño entorno para mejorar el resto.

Gracias por leerme.

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